El infinito divino
cayó al cántaro
y el cántaro
no resolló
el agua de su interior;
brilló, brilló y
el sol que le ilumina
en el desierto,
estéril y seco
dejó su belleza al cántaro,
los lobos del deseirto
arrasaron la tierra estéril
y ya seca,
el cántaro seguía
lleno de agua y luz
¡No queda más!
que la esperanza
de un cántaro
y su estrella,
que en siglos venideros
nuevas formas
romperán el cántaro
para dar comienzo
a la era
de la libertad.
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